El asesino de papá noel

Cuento de Spencer Holst del libro “El idioma de los gatos”.

Había una vez una persona que acabó con las guerras para siempre al asesinar a 42 Papás Noel.

Todo empezó unos diez días antes de Navidad, cuando un Papá Noel del Ejercito de Salvación fue asesinado en el centro.

Un periódico matutino publicó la noticia, pero al día siguiente otros cinco Papás Noel fueron asesinados y el hecho apareció en la primera plana de todos los periódicos del país.

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Crecer en el amor

Por lo general, en un momento de confrontación profunda con uno mismo o con los demás, surgirá un sentimiento de frustración o tristeza… en esos momentos siempre tienes dos opciones:

Separación o Conexión.
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A medida que creamos la calidad de nuestras relaciones, debemos igualar lo que esperamos del exterior. Si no te sientes escuchada, intenta escuchar. Si no te sientes respetada, busca maneras de ser respetuosa.

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The Gift de Netflix

Me encantan las pelis y las series… soy netflixera. Pero también me choca perder el tiempo. Y por eso decidí que planchar y ver netflix no es perder el tiempo. Y como en mi casa hay ropa de cinco, pues me termino las series de volada.

La última que acabo de ver es The Gif; es de esas series que te intriga lo que está pasando y te hace formular teorías, pero conforme te van dando las respuestas te das cuenta que no atinaste a nada, porque no es predecible. La verdad me iba sorprendiendo.

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Cuando los nazis vinieron

«Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista.

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista.

Cuando vinieron a por los judíos,no pronuncié palabra,porque yo no era judío.

Cuando finalmente vinieron a por mí, no había nadie más que pudiera protestar.»

Fuente: Poema "Cuando los nazis vinieron...", que trata acerca de las consecuencias de no resistir las tiranías en los primeros intentos de su establecimiento

El miedo global

Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.

Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras.

Es el tiempo del miedo.

Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones, miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión.
Miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar.

Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser.
Miedo de morir, miedo de vivir.

Leído en algún lado por ahí.

Ya no tengo paciencia

Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porqué llegué a un punto de mi vida en que no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere.

No tengo paciencia para el cinismo, envidias, críticas en exceso y exigencias de cualquier naturaleza.

Perdí la voluntad de agradar a quien no agrado, de amar a quien no me ama y de sonreír para quien no quiere sonreírme. Ya no dedico un minuto de mi tiempo a quien miente o quiere manipular a mí misma u a otras personas.

Decidí no convivir más con la pretensión, hipocresía, lo superficial, la deshonestidad y elogios baratos. No consigo tolerar la erudición selectiva y la altivez académica. No me ajusto más con la barriada o el chusmerío. No soporto conflictos y comparaciones.

Creo en un mundo de opuestos y por eso evito personas de carácter rígido e inflexible. En la amistad me desagrada la falta de lealtad y la traición. No me llevo nada bien con quién no sabe elogiar o incentivar a las personas.

Las exageraciones me aburren y tengo dificultad en aceptar a quien no gusta de los animales. Y encima de todo ya no tengo paciencia ninguna para quién no merece mi paciencia.

José Micard Teixeira

Que mujer tan inteligente

El Matrimonio – Parte I

Típico hombre machista se casa con típica mujer bonita y después de la boda, él da los siguientes reglamentos:

“Llegaré a casa cuando quiera, si es que quiero y a la hora que quiera, y no espero ningún problema de parte  tuya.  Espero una buena cena sobre la mesa a menos que te diga que no llegaré a casa a cenar.  Iré de caza, de pesca, a tomar y a jugar cartas cuando lo deseé con mis viejos amigos y no me vayas a dar problema por eso tampoco.  Esas son mis reglas. Algún comentario?

Su nueva esposa dijo, “No, eso está bien conmigo.  Espero comprendas que habrá sexo en esta casa a las siete cada noche …. estés aquí o no”.

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