Sí soy rencorosa

La mayoría de ustedes tienen virtudes o son casi perfectos, algunos están conscientes de sus debilidades y quieren cambiar. Otros viven procesos bellos para ser mejor consigo mismos y con los demás; ya saben, aceptando errores y transformándose.

Y yo soy rencorosa. Y casi que te lo digo con cierto agrado y satisfacción interior. Me choca que exista personas que anden por la vida lastimándome (porque hablaré por mí y en primera persona), esperando que yo siga como si nada. No puedo simplemente quedarme de brazos cruzados y pretender que todo está bien. No soy esa. A veces me gustaría ser una tipa que contraataca cuando la hieren, de esas con las que es mejor no meterse. Me encantaría sacar las garras para arañar y decir hasta de lo que se van a morir.

Pero no. Tampoco soy así. Me duele y no hago nada. Es como cuando en público das un traspié que termina en azotón y te levantas riendo y diciendo que estas bien, pero por dentro lloras del madrazo y del ridículo. Algo así me sale como por reflejo natural, disimulo el dolor y no hago nada.

No sé si a ti te pasa, que luego cuando estás más en calma o con la mente fría, vienen a tu mente todas las palabras exactas que debiste decir. A mi se me viene a la cabeza todo un monologo con lo que debí decir, de cómo debí decirlo, de como debí defenderme y de todas esas palabras precisas. Pero se me ocurren después, ósea, ya para qué.

Bueno, y eso no es todo. Lo que pasa es que incluso soy peor que cobarde, porque luego tampoco digo nada. No llamaré al día siguiente ni ningún día después para decir “oye pendej# pues qué te has creído babos# … hij# de tu tal por cual”. Ni tampoco algo como “lo que dijiste me pareció una falta de respeto de tu parte y me dolió”.

Naaahh. Nada. No hago nada. Cero.

Me quedo con el sentimiento atrapado en mi mente. Sí, en la mente. Porque el rencor por ser premeditado ya no vive junto con las demás emociones allá en el corazón. Se instala feliz y campante en la memoria.

Yo no olvido. Soy rencorosa y decido alejarme de esas personas.

Es que en serio, habría que ser muy mierda conmigo misma si después de no tener agallas para defenderme, hiciera como si no pasara nada. Además, ¿quién quiere rodearse de personas que hacen daño?, nadie. ¿Quién quiere tener una amiga o un amigo que te provoca dolor?, nadie. ¿Y qué falta puede hacerme eliminar gente así de mi vida? Ninguna.

Sí, soy rencorosa, y lo digo como si estuviera orgullosa. Hay gente muy buena que entiende las limitaciones de los demás, que cada quien tiene una historia y perdonan y bla, bla; pero pues esa no soy yo.

A lo mejor un día aprenda a no ser rencorosa, aunque de todos modos seguiría quitando de mi vida a esas personas conflictivas y dañinas. A lo mejor sin rencores, a lo mejor solo alejándome. Pero bueno, total que esa es otra historia que sinceramente ahorita no me place iniciar. Ahorita así le seguimos.

Fin de párrafo.

Julietajimz

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