Soy un mango

Los eneros de mi vida siguen visitándome con las mismas preguntas ¿Qué planes tienes para éste año? ¿Qué metas cumplirás? ¿Qué vas a lograr?

Y cada año respondo con una lista puntual de objetivos, la mayoría los mismos de siempre con algún nuevo propósito para el año que se inicia.

Por ejemplo, nunca me había sentido tan segura como cuando le respondí a enero 2020 que tenía todo fríamente calculado para no fallar, le dije que tenía planes muy bien estudiados, las cuentas claras y estaba lista para el primer silbatazo. Por eso cuando llegó pandemia y de un plomazo arrancó las hojas con mis planes para romperlas en mil pedacitos, lloré.

De pronto me vi viviendo lo que no había planeado. Improvisando. Haciendo ejercicio para no dejar las manos ociosas. Moviendo la mente pa’ lante. Evitando caer en depresión. ¿Lo logré?

2020 fue para mí un año lleno de nada. Hice mucho, pero fue mucho de nada. Y por eso fue que aprendí muchísimo de mí misma. Me encontré, me desencontré y me hallé. No fue el año de grandes decisiones que yo esperaba, al contrario, fue tiempo de fluir y dejarme llevar, sin resistencia.

Por eso ya tengo mi respuesta para este enero 2021, que no ha dejado de acosarme con sus insistentes preguntas, queriendo saber qué voy a hacer, qué planes tengo, qué montaña conquistaremos. Y le dije: N o l o s é.

Estoy sentada a la mesa 2021, vino enero, muy amable por cierto, con su menú en la mano, mostrándome una lista de platillos para que yo elija. Y en lugar de hacer lo mismo que siempre, le dije: “Sorpréndeme”.

Así es como pasaré los siguientes 12 meses de este año “2021 Pandemia Volumen II”. Improvisando. Sin planes. Sin compromisos. Experimentando, o no. No lo sé. Y a ver qué pasa o lo mejor no pasa nada, nadie puede saberlo. Lo único cierto es que la vida da muchas vueltas y decidí que ahora dejaré de intentar controlarlo todo.

Y me la llevaré como el mango, relajada, relajada, relajada.

Julietajimz

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