Aquí estoy

Que gusto y que a gusto vivo en Guadalajara. Me doy cuenta que es una ciudad hermosa, así bien bella. Soy feliz aquí; dentro de lo que cabe.

Regresé desempleada, por supuesto. Busqué trabajo y como es costumbre, mi buena fortuna me encontró trabajo de maestra en una universidad. Que emoción me dio y vaya que disfruté preparar mis clases, aunque me desvelé día tras día, lo disfruté.

Digo que lo disfruté porque ya terminó, antes de terminar el semestre dejé el trabajo que me enseñó que el tiempo, cuando se necesita, sale porque sale… aunque sea por debajo de las almohadas pero de que sale, sale. Aprendí que esa excusa de “no tengo tiempo” no es válida cuando quieres hacer las cosas.

Siendo mamá de tres, sin marido (se quedó allá en el DF) y trabajando de medio tiempo era una maratón todos los días. Y medio tiempo entre comillas, porque a las 9pm me sentaba frente a la pantalla a preparar clases, me dormía a eso de la una o dos o tres o a veces ni dormía. Y así me la pase cuatro meses. Y Dios es testigo que disfruté cada hora que di clases y cada hora que las preparé.

Sin embargo todo acaba y tuve que terminar esa tan bonita experiencia y así tengo la otra bonita experiencia: trabajar para un amigo. Hay muchas cosas que disfruto de trabajar para mi amigo, una es que estoy haciendo lo que me gusta y lo que sé, lo que he aprendido y lo que he estudiado. Y otra de las cosas que disfruto es trabajar para él; así… simplemente eso.

2014-10-28 11.07.02

Un recap de lo que he vivido. Muy amplío, muy vacío y muy sin chiste. Una historia más de esas que hay muchas, solamente para no dejar espacios vacíos aquí. Ya me tomaré la tarea de escribir más, de mí, de mis hijas, de mi marido, escribir versos de amor y desamor… ahora solo quería tomar nota.

¡Estoy en Guadalajara!

Julietajimz

Ya mero

Estoy a días de regresar a Guadalajara (suspiro), y entonces hice memoria de cómo me sentía cuando llegué al DF. Y aunque siento que fue ayer cuando sucedió, hago cuentas y veo que fueron 8 kilos, 2 hijas, 89 canas, 13 arrugas, 2 casas, 3 depresiones, 2 colchones y 4 años atrás.

Así se me pasó el tiempo, tan de prisa que no me tuvo compasión ni un día.

Se me deslizaron entre los dedos tantos sueños.
Construí sobre las nubes otros tantos que nunca me imaginé.
Se me cumplieron unos cuantos.

Mi memoria, mi madurez y tozudez tienen 24 años. Pero pasan los años, pasan sobre mi como si fueran al 2×1, y me dejaron huellas imborrables y algunas irreparables.

¡Soy mamá de primaria!

Wow, di el viejazo y me llegó de sorpresa.
Serán 30 éste año. Y estos 4 en DF me los han cobrado doble, así que regreso arrastrando… mejor dicho, arrastrandoME. ¡Ja!, ni fuerza me ha quedado para arrastrar otra cosa que no sea a mí misma.

Llegué aquí deprimida por dejar mi vida atrás, vine a empezar en la ciudad que menos me gusta de las pocas que conozco. Agarré camino toda enamorada y quizá por eso sentí que lograría sobrellevar el cambio. Sin embargo algo pasó en el último trecho que oxidó mis ánimos. Ahora solo quiero regresar a mi ciudad, a mi familia, a mis amigos.

Mi marido se queda (suspiro). Y le he de llorar allá en Guadalajara, deseando verlo cada 15 días. Elegí sufrir de amor que sufrir de soledad.

Estoy empacando y quisiera dejar aquí algunas emociones, sacudirme lo defectuoso, limpiarme esos imecas que contaminaron mi esencia. Irme de aquí llorando lo poco que pueda quedar. Y llorar en Guadalajara con el corazón inflamado; que al cabo ya tengo planeada mi cita médica cada 15 días y que al cabo me da tanta ilusión llorar por cualquier otra cosa que no sea de soledad.

Todavía recuerdo el día que llegué, las tantas veces que me perdí, las tantas veces que extrañé, las que fui feliz. Y no puedo acordarme de un día que me haya gustado vivir en la Ciudad de México.

Aquí estoy 4 años después. La misma yo por dentro. La misma depresión defeña.

Ya inició mi cuenta regresiva.

Estoy contando … 10, 9, 8, 7…

tic..

tac..

tic………….

Estoy a días para regresar.

Julietajimz