Fin del mundo

Pues no se terminó el mundo. No pasó nada. Para ser sincera no esperaba que ocurriera nada, pero sí me dio un punto a pensar.

Cuando era sólo yo (antes de ser mamá), pensaba que podía hacer cualquier cosa y que no pasaría nada; no porque me sintiera inmortal, sino que si me moría pues ni modo. Pero ahora no puedo pensar eso… no puedo permitir que me suceda nada, no me puedo morir porque ¿qué pasaría con mis hijas?.

Ya no pienso por mí, en lugar de eso pienso en mis niñas. Así es esto de ser mamá, que de preocuparme de nada, ahora tengo muchas preocupaciones; ya entiendo porque salen canas.

Para mí ser mamá no es cansado porque las hijas sean caras, ni es porque dejé de hacer cosas que hacía o no me alcance el tiempo, es cansado porque estoy preocupada de todo. Preocupada que si se enferman, que si están seguras, que si tienen lo mejor o que si son felices.

Y ahora que tengo dos hijas me preocupo por dos. Ahorita puedo controlar dónde están, no sé qué pasará de mis nervios cuando me pidan permiso para salir y no sepa si es un lugar seguro o si las personas con las que están son las correctas.

No se acabó el mundo hoy, y la preocupación de pensar qué podría pasarle a mis hijas sigue. Me siento igual de estresada por lo que pudiera sucederles. Uff… estoy envejeciendo muy rápido.

Julietajimz

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