¿Por qué mamá?

Bienvenida a la etapa de los por qués…
a cada rato escucho a Sofia preguntar ¿por qué mamá?

– Sofia no te acuestes en el piso
– ¿Por qué no mamá?
– Porque te enfermas
– ¿Por qué me enfermo mamá?
– Porque te hace daño el frío
– ¿Por qué mamá?
– Porque tu cuerpo está calientito
– ¿Por qué está calientito?
– Porque sí Sofia, ya párate!!!!

En lugar de usar cómo, para qué, qué, dónde… todo empieza con un ¿por qué?, aunque de hecho la pregunta no tenga sentido así.

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Es que estaba jugando

Hace un par de semanas atrás, Sofia fue tentada por la curiosidad. Yo estaba trabajando en la mesa y Sofia en el sillón viendo Toy Story. Luego de pronto me dice
mamá me duele mucho, y volteo a mirarla y no veo nada extraño, me acerco y le digo ¿qué te duele? y me dice, es que no puedo sacar la palomita y yo confundida
¿Cuál palomita?, y me responde, aquí en mi nariz.

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Hacerlo con pasión.

Creo que sí se puede medir el éxito, y si no me equivoco no falla. No importa a qué te dediques, cuál sea tu trabajo, actividad o responsabilidad; se basa en cómo estás haciéndolo.

Hay que hacerlo todo con pasión, me gusta decir esto siempre y quienes me conocen no me dejarán mentir. No importa que sea lo que hagas, hazlo con pasión y solo así lograrás éxito.

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Mirar por la ventana.

Pocas personas me conocen bien; tengo un inexplicable miedo a mostrar lo que pienso, siento, hago; es como que prefiero que nadie sepa de mi.

Hay mucho de de lo que soy que tiendo a ocultar y cada que me siento aquí a escribir me doy cuenta de que estoy abriendo ventanas, supongo que es más fácil escribir sin estar seguro de quién terminará leyendo a decirlo sabiendo quién me escucha.

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Hace 3 años

Hoy cumple tres años mi ¿bebé?, merecía que pasará a escribirlo y dejarlo aquí. Solamente hasta que se tiene un hijo se puede comprender el verdadero significado de la frase “Que rápido pasa el tiempo”.

Demasiado rápido que cuando apenas comenzó a sentarse ya estaba caminando, luego corriendo y ahora hablando. En tres años que me han parecido apenas uno, creció tanto ese bultito de 3 kilos que podía rodear perfectamente con mis brazos. Ahora tengo dolores de espalda por cargarla.

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Gestión de pensamientos para evadir la congestión.

Gestionando pensamientos, así se llama lo que hago en el carro cuando voy camino al trabajo y vuelta a casa. Es mi tiempo de valorar las ideas, inventarme sueños, planear ilusiones y dejarme llevar por el deseo.

Pero me toma entre 40 minutos y una hora esta actividad que me encanta. Abstraerme del presente y evitar la congestión de mal humor, ese que se da al mirar que en 10 minutos un peatón ha caminado más distancia que las contaminantes cuatro llantas.

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