Sí, pero no, gracias.

No digas que sí cuando tienes ganas de decir que no. Un sí puede comprometerte a mucho. Una mujer podría casarse sin quererlo por no saber decir que no, o peor aún, un joven podría morir por evitar decir “hoy no tomo” a sus amigos.

Es muy fácil decir “sí”, es seguir la corriente y aceptar lo que los demás dicen. A veces es más cómodo solo decir que sí para evadir un no, con tal de quedar bien.

Aunque es muy bueno llevarnos bien con los demás y evitarnos conflictos, no todas las veces aplica decir que sí. A veces es mejor defender un “no”.

Si tienes ganas de decir que no, dilo. No te quedes con las ganas de decir no; cuesten las relaciones que cuesten.

Julietajimz

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