Guía para ser rico

Cierto día un joven que recientemente se había comprometido, comenzó a pensar sobre el porvenir de él y su futura familia. Es por eso que decidió ir a pedir consejo a su tío, pues este poseía grandes riquezas.

Al llegar al castillo del tío y ver el tamaño de su fortuna, se convenció de haber tomado la decisión correcta y se propuso seguir los consejos que recibiera. Fue recibido con gran alegría por la esposa de su tío y sus dos hijos pequeños. Pasearon en los jardines y por la tarde disfrutaron en familia de un gran banquete. Apenas tuvo la oportunidad de conversar a solas con su tío, le dijo lo siguiente:

– Tío, el propósito de mi visita es pedir tu consejo para llegar a tener las riquezas que tu posees.
– Querido sobrino, me halagas. Estaré muy complacido de poder ofrecerte toda mi experiencia para que tengas la misma fortuna que poseo.

Una vez dicho ésto, el joven ansioso de lograr sus metas, ávido y presuroso pidió el primer consejo. El tío, tranquilo y meditabundo, se quedó en silencio por unos minutos; hasta que por fin habló:

– Sobrino, veo el gran deseo que tienes de ofrecer lo mejor a tu futura esposa, y para poder lograrlo lo primero que debes hacer es romper el compromiso con ella.
– Pero tío, ¿cómo me pides eso?, debe haber alguna otra forma, no puedo dejarla, la amo.
– Muy bien, entonces vuelve en un mes y hazme saber la decisión que tomaste.

Al haberse despedido de su tío, agradeciéndole su primer consejo, se retiró con poco entusiasmo y pensando sobre lo que aquél le había pedido. Al pasar las semanas y después de pensarlo mucho, había tomado su decisión de romper el compromiso con la chica, prometiéndose a sí mismo que bien valdría la pena y que la buscaría una vez alcanzadas las riquezas.

Pasado el mes, puntual fue a visitar a su tío de nuevo y le informó sobre la decisión que había tomado. El tío escuchó en silencio todo lo que su sobrino le contaba sin hacer ningún gesto. Al terminar, el joven preguntó con impaciencia:

– Tío dime qué sigue ahora, no has dicho nada desde que llegué.
– Querido sobrino, viniste aquí hace un mes y me dijiste lo importante que era para ti poder ofrecerle todo a tu futura familia; me habías pedido mi consejo y te lo di, y lamento que lo hayas seguido, con eso te he demostrado que aún no estas preparado para cosechar la fortuna, puesto que preferiste la riqueza material sobre la riqueza que te proporciona iniciar tu propia familia.

Después de un largo silencio, el tío termino diciendo:
– Todas las riquezas del mundo de nada sirven si no pueden compartirse con tu esposa y tus hijos, no existe mayor fortuna que el amor de la familia.

Julietajimz

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