Ayer tuve un sueño

Ayer me fui a dormir temprano, y a partir de las 8 empecé a soñar. Pero ya ven los sueños, no tienen sentido.

Soñé que encontraba algo que tenía perdido, pero que no sabía que lo tenía perdido, súper raro. Y que cuando lo veía en mis manos estaba igual que cuando lo había extraviado, igual en un sentido en el que yo lo sujetaba muy fuerte y renacía en mi un sentimiento olvidado, muy familiar y reconfortante por haber encontrado ese algo.

Recuerdo que dentro del sueño no me la creía, eso de haber encontrado algo que se perdió 15 años atrás, y que cómo era posible que si ya estaba perdido estuviera igual: intacto.

Y así como son los sueños de raros, de repente ya había decido colocar ese algo en mi tocador, tenerlo a la vista todos los días para que no se me vuelva a perder porque me sentía muy agradecida de haberlo encontrado.

Pero luego de colocarlo en mi tocador, me dio miedo. ¿y si alguien más lo ve? ¿y si me lo quitan? ¿y si tengo que tirarlo?, entonces lo agarraba y me ponía a buscar un escondite, un lugar donde nadie más pudiera verlo, pero un lugar donde lo tuviera para mi y no volviera a perderlo… y lo escondía debajo de la almohada: cerca de los sueños y las fantasías.

Fue tan real que me llenó de una alegría infantil, una alegría de niña. Desperté buscando ese algo debajo de mi almohada.

Trato de acordarme qué era, pero no sé bien qué cosa era lo que encontré. Pero me gustó tanto el sueño que buscaré la forma de volverlo a soñar y ahora me aseguraré que al despertar lo tenga ahí: debajo de la almohada.

un abrazo

Y mientras ando por la calle, al entrar y salir de esa tienda. Al andar por la banqueta… estar ahí rodeada de todos y de nadie voy conteniendo un nudo en la garganta.

¡Alguien por favor abraceme!
Y mientras voy por ahí me doy cuenta que es solo un pensamiento

Un abrazo por favor
Otra vez mi voz nunca salió

Maldito nudo en la garganta, vete.. tengo muchas cosas que hacer y no puedo solo pensar en ti; hay demasiado que depende de mi, no puedo ponerte atención ahora, vete… ¡vete!

Una isla para mí

Me hice una isla con las decisiones que he tomado. Fui creándome una imagen de mi misma a la cual aferrarme, una línea para seguir y decir, esta soy yo, así soy.

Mientras estuve entre todos, no me perjudicó. Siempre tuve alguien cerca, me encargué de rodearme de una selección de personas élite. Pero ahora, una decisión tras otra me ha llevado a este lugar que está carcomiendo lo que soy; esta isla llena de nada y de lo mismo que está derrumbando lo que creí que era.

Estoy en mi propio limbo todos los días, pensando más de lo que hablo, con más palabras en mi cabeza que en mi lengua. De seguir así olvidaré hablar, olvidaré mi voz y luego los demás se olvidarán de mi.

Demasiadas conversaciones conmigo misma están a punto de volverme loca. Las palabras repetidas que digo al teléfono me hacen sentir ajena y lejana. Es esta maldita isla de mis decisiones.

Ya olvidé.. estoy olvidando.. he comenzado a perderme. No lo soporto, quiero regresar, quiero volver, quiero estar cerca de ti, de ellos, de mi élite y lejos de esta torpe imitación de rutina y soledad.

Borrador del tiempo

Es extraño esto que siento, es un deseo de perder ese algo, de que se extravíe por ahí, esperando nunca darme cuenta que lo perdí. ¿cuántas veces en la vida deseamos que nos roben algo?

Dan ganas de poder cogerlo y aventarlo al mar, a la nada, al vacío, a donde jamás pueda volver a saber de eso. Perderlo, que se evapore, nunca jamás recordar que alguna vez lo tuve o que alguna vez fue mio, olvidar que lo perdí, olvidar que existió, olvidar qué es, olvidarlo todo por completo. Borrarlo

Pero no sé cómo hacerlo… aunque conservo la esperanza de que pronto de alguna forma se pierda en el tiempo.

Gestión de pensamientos para evadir la congestión

Gestionando pensamientos, en realidad así se llama lo que hago en mi automóvil camino al trabajo y vuelta a casa, es mi tiempo de valorar las ideas, inventarme sueños, planear ilusiones y dejarme llevar por el deseo.

Pero me toma entre 40 minutos y una hora esta actividad que me encanta. Abstraerme del presente y evitar la congestión de humor, esa que se da al mirar que en 10 minutos un peatón ha caminado más distancia que tus contaminantes cuatro llantas.

Últimamente tengo que evitar demasiadas veces esa congestión y mis pensamientos me llevan a las buenas ideas que no tienen tiempo de realizarse, estoy tan llena de trabajo que pospongo diversión y algunas necesidades físicas, por ejemplo el ejercicio, no adelanten juicios.

Y ya me voy a comer, tengo hambre y esa necesidad para mi no puede ser pospuesta.

Lo que dura un café

Estábamos tomando café y quejándonos, pues no nos gusta para NADA que los políticos, los empresarios y esa gente rica, haga de México lo que se le antoja, es como si moldearan el zapato para ellos y luego a los demás no nos queda, ¿a poco no?

Por ejemplo, aquí por mi casa hay una plaza nueva, se llama “andares”, pues les faltaron unos permisos, pero las tiendas ya estaban abiertas, entre esas El Palacio de Hierro. Pasó lo que tenía que pasar y el gobierno concedió amparos. ¿creen que alguna vez tendrán el permiso adecuado? NOO!! Hay un alguien que recibió ese dinero para dar una suela a medida.

Y así seguimos platicando como mil cosas más; que se suben sueldos y suben precios. Dicen que el gobierno Jalisco dio un subsidio a los camioneros para que no subieran el precio, para que la gente no pague más. ¡No inventen! hasta en eso se ponen estrellita en la frente y nos quieren engañar. Seguro que ese trato es para quedarse con más dinero. ¿y cuánto verán los choferes de camiones algo de esos millones? NI UN PESO. Pero el dueño de las líneas…

Y estábamos en la mesa, platicando y quejándonos de la manipulación de políticos, empresarios y otros, hasta que se acabo el café.

De crisis y pilas

Dice el señor que en estos tiempos de crisis lo mejor es sacarle todo el provecho a los zapatos que tenemos, y al decirlo veo mis converse… los únicos zapatos negros que tengo y que me pongo siempre, por eso de que “el negro combina con todo”

Continua argumentando que ahora se inventan temporadas de otoño y de invierno, y de las que salgan, para que la gente cambiemos de ropa según la moda y nos quieren hacer consumistas. Y mientras sigue platicando, trato de recordar la última vez que fui de compras. Pero ha pasado tanto de eso que no logro acordarme; entonces pienso en mi armario de unas cuantas camisas, de colores neutros y muy parecidas entre si, para que la gente no pueda notar esta falta de ropa y así con tennis negros menos lo notan.

Y estaba yo así escuchándolo y dándole la razón como si de verdad tuviera yo el dinero para irme a gastarlo en zapatos y ropa de primavera, y en eso que entra su esposa. Muy ingenua ella de la conversación, traía dos bolsas de compras, una en cada mano. Entonces el señor le pregunta “¿Qué es eso?”, pero es claro que trae cajas de zapatos, seguro preguntó  con la ilusión de que no fueran zapatos lo que había ahí adentro. La señora, 20 años más joven que él, responde lo más quitada de la pena que viene de comprarse zapatos, unas botas por cierto, pues como está la liquidación de invierno hay que aprovechar los descuentos y le platica que solamente compró tres pares.

>se hizo un silencio<

Al rato el señor agarró el control de la televisión y cambió el canal; dice que hay en la ciudad un lugar para reciclar las pilas…