Solamente soy yo

¡Hola! Soy yo.
La de hoy, tan diferente de ayer.
Pero sigo siendo yo,
más sola y más aislada.

No quiero querer de ti.
Estoy escapando de ti.
Es tan difícil dejar de soñarte,
casi imposible evitarte.

Y sin embargo ese no eres tú,
mi anclaje es una ilusión.
¡Hola! Soy yo, mírame.
¿Cuál es tu confesión?

Enredados en este ilógico vaivén,
tan sin sentido y tan estúpido.
¿Será que no soy solo yo?
Será que tú lo vives también.

Gestión de pensamientos para evadir la congestión

Gestionando pensamientos, en realidad así se llama lo que hago en mi automóvil camino al trabajo y vuelta a casa, es mi tiempo de valorar las ideas, inventarme sueños, planear ilusiones y dejarme llevar por el deseo.

Pero me toma entre 40 minutos y una hora esta actividad que me encanta. Abstraerme del presente y evitar la congestión de humor, esa que se da al mirar que en 10 minutos un peatón ha caminado más distancia que tus contaminantes cuatro llantas.

Últimamente tengo que evitar demasiadas veces esa congestión y mis pensamientos me llevan a las buenas ideas que no tienen tiempo de realizarse, estoy tan llena de trabajo que pospongo diversión y algunas necesidades físicas, por ejemplo el ejercicio, no adelanten juicios.

Y ya me voy a comer, tengo hambre y esa necesidad para mi no puede ser pospuesta.

Leer cuando me haya ido

El día que no tengas
ni mis caricias ni mis besos
para sentir mi deseo por ti,
estarán estas letras que escribí para ti.

Y si llega aquel momento
donde te falten mis expresiones de amor
podrás encontrar en mis cartas
toda esta pasión que hay entre los dos.

Cuando no me sea posible
ninguna forma para decirte te amo
ya estará creado este mapa
que te revelará lo que hay en mi corazón.

Porque aunque yo falte
Quedará el relieve de mis palabras
y en cada letra mi amor por ti.

 

Esto eres tú

Pensar en ti es,
levantar la mirada al cielo,
echar a volar la imaginación.
Aterrizar en un cuento de hadas.

Recordarte es,
cerrar los ojos y suspirar,
tener a donde ir,
regresar y sonreír.

Tu ausencia es,
detener la respiración,
extrañarte como en duelo
y solo verte es el consuelo.

El día de mañana es,
una precipitación al corazón,
excitación en el interior,
adrenalina llena de pasión.

Lo mejor sucede hoy,
estar así a tu lado,
es tener los sentidos a salvo,
una emoción que dura solo un rato.

Lo que dura un café

Estábamos tomando café y quejándonos, pues no nos gusta para NADA que los políticos, los empresarios y esa gente rica, haga de México lo que se le antoja, es como si moldearan el zapato para ellos y luego a los demás no nos queda, ¿a poco no?

Por ejemplo, aquí por mi casa hay una plaza nueva, se llama “andares”, pues les faltaron unos permisos, pero las tiendas ya estaban abiertas, entre esas El Palacio de Hierro. Pasó lo que tenía que pasar y el gobierno concedió amparos. ¿creen que alguna vez tendrán el permiso adecuado? NOO!! Hay un alguien que recibió ese dinero para dar una suela a medida.

Y así seguimos platicando como mil cosas más; que se suben sueldos y suben precios. Dicen que el gobierno Jalisco dio un subsidio a los camioneros para que no subieran el precio, para que la gente no pague más. ¡No inventen! hasta en eso se ponen estrellita en la frente y nos quieren engañar. Seguro que ese trato es para quedarse con más dinero. ¿y cuánto verán los choferes de camiones algo de esos millones? NI UN PESO. Pero el dueño de las líneas…

Y estábamos en la mesa, platicando y quejándonos de la manipulación de políticos, empresarios y otros, hasta que se acabo el café.

De crisis y pilas

Dice el señor que en estos tiempos de crisis lo mejor es sacarle todo el provecho a los zapatos que tenemos, y al decirlo veo mis converse… los únicos zapatos negros que tengo y que me pongo siempre, por eso de que “el negro combina con todo”

Continua argumentando que ahora se inventan temporadas de otoño y de invierno, y de las que salgan, para que la gente cambiemos de ropa según la moda y nos quieren hacer consumistas. Y mientras sigue platicando, trato de recordar la última vez que fui de compras. Pero ha pasado tanto de eso que no logro acordarme; entonces pienso en mi armario de unas cuantas camisas, de colores neutros y muy parecidas entre si, para que la gente no pueda notar esta falta de ropa y así con tennis negros menos lo notan.

Y estaba yo así escuchándolo y dándole la razón como si de verdad tuviera yo el dinero para irme a gastarlo en zapatos y ropa de primavera, y en eso que entra su esposa. Muy ingenua ella de la conversación, traía dos bolsas de compras, una en cada mano. Entonces el señor le pregunta “¿Qué es eso?”, pero es claro que trae cajas de zapatos, seguro preguntó  con la ilusión de que no fueran zapatos lo que había ahí adentro. La señora, 20 años más joven que él, responde lo más quitada de la pena que viene de comprarse zapatos, unas botas por cierto, pues como está la liquidación de invierno hay que aprovechar los descuentos y le platica que solamente compró tres pares.

>se hizo un silencio<

Al rato el señor agarró el control de la televisión y cambió el canal; dice que hay en la ciudad un lugar para reciclar las pilas…

Perfectamente

¿Qué buscas con esa actitud?, pregunté; ella dijo “simplemente ser perfecta”. Entonces yo le refuté, ¿Crees que es lo mejor?, y ella dijo “sí, es lo que quiero y es lo que buscó”.

Después nos quedamos calladas un buen rato. Fue cuando empezó a explicármelo todo: “Quiero sentirme bien conmigo misma, quiero ser perfecta, poder controlarme a mi misma, saber que tengo las riendas de lo que me sucede y manejar todo lo que esté a mi alcance. No me gusta ser navegante de la corriente, quiero poder crear la mía propia, ser perfecta es una forma de recordarme que yo puedo crear las corrientes que deseé en mi vida. Adoro las sorpresas, sin embargo odio las circunstancias que se salen de mis manos y me lastiman. Por eso busco la perfección.”

Trate de comprender el significado de esas palabras. Me quedé pensándolo mientras seguía con mi cigarro entre los dedos. Comprendía su interés de -tener el control- como ella lo decía, pero aún así no justificaba el medio.

De repente las palabras salieron de mi boca, “si quieres controlar todo perderás la alegría de la sorpresa, olvidaras el aquí y el ahora por pensar en el qué pasará, no podrás disfrutar de lo que te está sucediendo pues estarás buscando la forma de tener en tus manos lo que te sucederá”.

Y sin que pudiera siquiera continuar ella comenzó a lloriquear. Las lágrimas salieron de sus ojos tan rápido que pensé que tenía mucho rato conteniéndolas. Dejó escapar algunos suspiros, tomó la única servilleta que teníamos sobre la mesa y la paso delicadamente por debajo de sus ojos, tratando de no arruinar su maquillaje. Por dios que trataba de entender a esa muchacha que tenía frente a mí, estaba tan desesperada por no poder ayudarla, lucía tan fuerte hace un minuto y ahora la miraba tan frágil.

Con la servilleta ya mojada y su apenas buena respiración ya por la boca, dijo “sé a lo que te refieres, siento como si no tuviera presente, añoro el pasado y quiero controlar lo que viene, no sé que le ha pasado a mi presente”, absorbió con la nariz y continuó; “quiero aprender a no preocuparme por nada y vivir como esas personas que se ven tan felices, pensar que la perfección no es la salida para tener una linda vida, quiero poder dejar de pensar y pensar demasiado, permitir que las cosas sucedan sin buscar formas para controlarlas, lo deseo pero simplemente no puedo”.

Ahí estaba yo, dentro del espejo, mirando a la muchacha en la mesa que sostenía una servilleta ya desecha en una mano y un cigarro en la otra. ¿Por qué no puedo salir y abrazarla? ¿Decirle que no está sola?, tan siquiera consolarla… estoy atrapada de este lado.

Al rato ya estaba un poco más tranquila, me miro fijamente a los ojos, así se quedó un instante, mientras yo admiraba la belleza que habían dejado las lágrimas en sus ojos; los tenía rojos y aún así tenían un brillo particular, se notaba más el color verde y a pesar de estar hinchados seguían viéndose grandes. Es hermosa, pensé, ¿por qué no puede reconocerlo?

Luego sin más, me sonrió, apagó el cigarro en el cenicero, se levanto de su silla, y mientras me miraba arreglo su cabello con movimientos seguros, respiro profundo, se despidió de mí con una mirada vacilante, abrió la puerta y salió del cuarto.

Sé que volverá al mismo vaivén de su vida, y también se que regresará nuevamente a tratar de convencerme de que su único medio para lograr lo que quiere es a través de la búsqueda de ser perfecta.

Y aquí estaré yo, esperando que algún día pueda escucharme y me permita salir del cristal para poder vivir mejor su vida, acompañarla y nunca abandonarla. Como detesto no poder hacer nada desde aquí.