Calaverita Dr. Carlos Brambila

La huesuda lo andaba siguiendo

de un hospital a otro siempre corriendo

La pobre nunca se le acercaba

A este doctor ni la flaca lo alcanzaba.

Estaba la muerte ya tan cansada

Decidió pedirle cita por WhatsApp

Fue a la sala de espera la muy abusada

Y a la hora exacta Carlos Brambila la atendió

Nerviosa y emocionada al consultorio entró

La señora Catrina nunca se imaginó

A primera vista del doctor Carlos Brambila se enamoró

Pobrecita parca,

Cuanto se puso a llorar

Cuando supo que otra flaca ya se lo ganó

Salió muy triste y toda enyesada

La flaca ahora sí está muy enojada

Buscando a Julieta Jiménez

Ojalá que le encuentre confesada.

Besocetamol

Te di ese beso que tenía la misión de cambiarlo todo.

Ese beso que pudiera borrar y borrar y borrar todas estas cicatrices. Limpiar.

Lo di todo para que en ese roce de nuestros labios pudiéramos regresar el tiempo a esos momentos donde la pasión lo era todo, allá donde tú y yo éramos incendio.

Recordé todo, lo volví a sentir todo. Me recorrió por la sangre ese calor familiar, lejano.

Pero abruptamente terminó. Abrí mis ojos, y tú seguías aquí.

Beso maldito, no me cumplió. No había manera de que lo hiciera, porque no hay beso que se entregue si no hay labios que le quieran.

Ningún beso ha podido. Ningún deseo. Ningún roce.

¿Cuántas veces más querrán estos labios necios curar nuestra historia?

Y si yo no te amara

Estoy amándote y sufriéndote. Que si no te amara no tendría nada que sufrir. 

Porque al amarte también quiero. Y eso que quiero no me lo das. Y si no te amara no estaría queriendo esto que quiero, y no sería de ti de quién lo quiero y no tendría nada que sufrir.

Dicen que se ama sin pedir lo que se quiere, pero es difícil dejar de querer lo que de ti quiero.

Dicen que tendré que amarte sin querer. Pero a veces quisiera dejarte de amar para que no duela la insatisfacción de este querer.

No me llamo Marla

Nunca había pensando en escribir sobre mi vida, ¿Qué tiene de interesante una vida como la mía? A nadie le interesa lo que tenga para decir una mujer como yo.

Mis días no son días, en realidad son noches. Y en estas noches no duermo.

Ayer hablé con mi amiga, ella no es como yo, ella es de otro mundo aunque vivimos muy cerca. Siempre platicamos, hablamos de muchas cosas. Ayer me dijo que podía hacer esto, escribir sobre mi vida.

Al principio pensé que lo decía en broma. Pero ella no es de bromas, ella me toma en serio. Mi amiga tiene más fe en mi que yo en Dios. Me lo dijo muy seria: “Marla deberías escribir eso”.

Bueno, para empezar no me llamo Marla. No quiero poner mi nombre real, te podría decir que es por miedo, pero yo ya no tengo miedo. Solo decidí que no pondría mi nombre real, aún no sé por qué, pero algo me dice que sea así.

Y mi amiga me dijo, “Marla escribe eso, es muy bueno para el alma”. No me reí porque ella no es de bromas, pero no sé si una mujer como yo tiene alma. Quizá sí, quizá termine reparando el alma que se quebró en mi primer día de noche.

No sé muy bien cómo se debe empezar un diario de internet. ¿Debo decirte cómo soy? Estoy acostumbrada a valer por como soy, por eso creo que debería empezar con eso.

Soy alta, más alta cuando uso mis tacones. Soy de las altas de las mujeres de mi calle. Heredé lo alto por mi mamá. Soy delgada, flacucha. Soy morena, a veces me dicen que parece que regresé de la playa. Tengo ojos grandes, ojos negros. Tengo labios grandes y rechonchos. Tengo cabello negro, lacio y corto, tan común que prefiero usar peluca. Sí soy bella, si me lo preguntas te lo digo así muy segura, soy una mujer bella. No por nada me va bien.

Si te fijas, no tengo nada de peculiar, soy común. Pero soy bella. Desde hoy escribiré de mi vida y de mis días y de la gente que pasa por mis noches.

Ayer tuve un sueño

Ayer me fui a dormir temprano, y a partir de las 8 empecé a soñar. Pero ya ven los sueños, no tienen sentido.

Soñé que encontraba algo que tenía perdido, pero que no sabía que lo tenía perdido, súper raro. Y que cuando lo veía en mis manos estaba igual que cuando lo había extraviado, igual en un sentido en el que yo lo sujetaba muy fuerte y renacía en mi un sentimiento olvidado, muy familiar y reconfortante por haber encontrado ese algo.

Recuerdo que dentro del sueño no me la creía, eso de haber encontrado algo que se perdió 15 años atrás, y que cómo era posible que si ya estaba perdido estuviera igual: intacto.

Y así como son los sueños de raros, de repente ya había decido colocar ese algo en mi tocador, tenerlo a la vista todos los días para que no se me vuelva a perder porque me sentía muy agradecida de haberlo encontrado.

Pero luego de colocarlo en mi tocador, me dio miedo. ¿y si alguien más lo ve? ¿y si me lo quitan? ¿y si tengo que tirarlo?, entonces lo agarraba y me ponía a buscar un escondite, un lugar donde nadie más pudiera verlo, pero un lugar donde lo tuviera para mi y no volviera a perderlo… y lo escondía debajo de la almohada: cerca de los sueños y las fantasías.

Fue tan real que me llenó de una alegría infantil, una alegría de niña. Desperté buscando ese algo debajo de mi almohada.

Trato de acordarme qué era, pero no sé bien qué cosa era lo que encontré. Pero me gustó tanto el sueño que buscaré la forma de volverlo a soñar y ahora me aseguraré que al despertar lo tenga ahí: debajo de la almohada.

un abrazo

Y mientras ando por la calle, al entrar y salir de esa tienda. Al andar por la banqueta… estar ahí rodeada de todos y de nadie voy conteniendo un nudo en la garganta.

¡Alguien por favor abraceme!
Y mientras voy por ahí me doy cuenta que es solo un pensamiento

Un abrazo por favor
Otra vez mi voz nunca salió

Maldito nudo en la garganta, vete.. tengo muchas cosas que hacer y no puedo solo pensar en ti; hay demasiado que depende de mi, no puedo ponerte atención ahora, vete… ¡vete!

Una isla para mí

Me hice una isla con las decisiones que he tomado. Fui creándome una imagen de mi misma a la cual aferrarme, una línea para seguir y decir, esta soy yo, así soy.

Mientras estuve entre todos, no me perjudicó. Siempre tuve alguien cerca, me encargué de rodearme de una selección de personas élite. Pero ahora, una decisión tras otra me ha llevado a este lugar que está carcomiendo lo que soy; esta isla llena de nada y de lo mismo que está derrumbando lo que creí que era.

Estoy en mi propio limbo todos los días, pensando más de lo que hablo, con más palabras en mi cabeza que en mi lengua. De seguir así olvidaré hablar, olvidaré mi voz y luego los demás se olvidarán de mi.

Demasiadas conversaciones conmigo misma están a punto de volverme loca. Las palabras repetidas que digo al teléfono me hacen sentir ajena y lejana. Es esta maldita isla de mis decisiones.

Ya olvidé.. estoy olvidando.. he comenzado a perderme. No lo soporto, quiero regresar, quiero volver, quiero estar cerca de ti, de ellos, de mi élite y lejos de esta torpe imitación de rutina y soledad.

Borrador del tiempo

Es extraño esto que siento, es un deseo de perder ese algo, de que se extravíe por ahí, esperando nunca darme cuenta que lo perdí. ¿cuántas veces en la vida deseamos que nos roben algo?

Dan ganas de poder cogerlo y aventarlo al mar, a la nada, al vacío, a donde jamás pueda volver a saber de eso. Perderlo, que se evapore, nunca jamás recordar que alguna vez lo tuve o que alguna vez fue mio, olvidar que lo perdí, olvidar que existió, olvidar qué es, olvidarlo todo por completo. Borrarlo

Pero no sé cómo hacerlo… aunque conservo la esperanza de que pronto de alguna forma se pierda en el tiempo.